
Han sucedido muchas cosas en éste último tiempo, y una de ellas por supuesto ha sido la aparición de un difunto el cuál creí haberlo enterrado hace mucho tiempo, sentí la necesidad de hacercelo saber a mis abogados para ver la posibilidad de poder cobrar alguna indemnización por todos los daños que el difunto creo al momento de su defunción, pero los abogados accedieron al perdón en vez de recibir alguna compensación económica y no me quedo más remedio que aceptar las disculpas de éste hombre para poder continuar con la vida que había comenzado a construir en los brazos de Sir Einsenberg, aunque a éste al parecer también le quedaba poco tiempo de vida, pero creí que eso no significaría mi propia muerte, al contrario me consideraba tan fuerte de espirítu que confié a ciegas en los consejos de mi madre al momento de contarle que el difunto había vuelto con más de alguna intención para mi ingenuo corazón pero tal vez podía ser una muestra de afecto. Las hechizeras de calle la París que son muy amigas mías me dieron algunas pócimas para sacarme el problema de encima y poder seguir mi camino de paz y de sabiduría por el que había comenzado a tomar luego de la muerte de mi ex señor esposo, el señor Colorado y actualmente el difunto, ésas jovenes muchachas con intenciones feministas me dieron una té color rosa llamado ''Antiespectrium '', sí bien el difunto no estaba tan mal, cómo cuándo me abandonó, él aún conservaba esa hermosa y seductora sonrisa, capaz de seducir a cualquier señora del condado, y ése era mi mayor temor, poder enredarme en la falsa ilusión de su mirada y su sonrisa melosa, lo importante de esto sí era ofrecerle a Colorado una entretenida tarde de reconciliación amistosa y darle el té que las hechizeras de la calle París me habían dado, así que envíe a Endora, mi fiel paloma mensajera para que hiciera llegar mi invitación, mientras que Sir Einsenberg viaja fuera del condado. Era una tarde nublada habían muchas palomas en el cielo, y llego en su oscuro carruaje con Eliot, su bello caballo inglés, con el cuál tantas veces arrancamos de la amargura de nuestros padres, me sentí con nostalgia al ver su carruaje, pero bueno mi fin era darle el té rosa y que desapareciera de una vez por todas de mi vida. Me besó en la mejilla, la casona estaba sola, le dí libre a todos los empleados y él avanzó por el largo pasillo dónde alguna vez corrimos desnudos, pero no importa, hice de cuentas que no había pasado nada. Llegamos a la salita de té que Sir Einsemberg había ampliado para mí, obviamente el señor Colorado había notado los cambios, su mirada lo dijo todo pero no quiso hacer ningún tipo de comentario más que seguir con su sonrisa y evadir los problemas que él conocía perfectamente y que yo quería olvídar, le ofrecí el té, dijo que sí... lo probó de manera sútil me miró, nos miramos y sólo pudimos reírnos, el té no parecía tener efecto, aún no se paraba y se iba de mi vida como yo lo esperaba ... miró los libros que a ambos nos gustaba leer y me dijo que sí podría prestarle aquel libro que hablaba del olvido, le dije que sí. De paso él me prestó un libro de una palabra que no conocía hasta ése entonces que se llamaba ''Arrepentimiento''. El té de las hechizeras no sirvió de nada, porque Colorado insistió en ser mi amigo y que no quería alejarse del condado porque quería probar suerte con algunas tierras y tratar de hacer su vida con la mujer que había conocido en su viaje a la tierras Irlandesas poco antes de hacernos creer que había muerto, sentí celos al saber eso, pero mi amabilidad y mi perdón fueron más grandes y le dije que podríamos ser amigos, aunque nuestro pasado aún viviera en nuestras mentes.
Nunca me había sentido tan confundida e ilusionada, era algo muy extraño para ser cierto... llamé a mis abogados pero ellos me dijeron que tenían casos más importantes que resolver y me presentaron su carta de renuncia, es mejor buscar nuevos abogados para que me ayuden a resolver mi problema, aunque esta vez tendré que recurrir al señor Recuerdo, por sí me puede ayudar y en cuanto a las hechizeras, aún están buscando la forma de poder alejar a Colorado de mi vida. Por mientras espero a Sir Einsenberg para que me lleve de viaje con él y que mi tentación y sed de amistad hacía Colorado no sea tan fuerte.


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