jueves, 18 de junio de 2009

Lo hermoso de las cosas simples.


Una mañana desperté sola, triste, desepcionada, sin ganas de vivir, sólo deseaba sumergirme en la oscuridad, solo pensaba en llorar, mis ojos estaba hinchados, en mi cama estaba todo irremediablemente desordenado, la almohada estaba mojada eran restos de mis lágrimas, mi dignidad estaba en el suelo, no tenía hambre, ese día no quise comer, solo quería llorar.
Pasaron los días, creo que fueron lo más terribles, la soledad fue mi amiga durante muchas canciones, descubrí el sentido de caminar sola, sin destino, sin preocupaciones, creo que lloré tanto que ni me dí cuenta que el tiempo corría, pero mi pena seguía allí, todo pasaba y pasaba a mi alrededor yo quieta, frágil y tímida quise seguir hundida en mi pesar y en mi destino lleno de pasados vivientes, me refugié en canciones, comenzé a coleccionar letras y sentimientos ajenos, descubrí el sentir de muchos artistas que sufrían igual que yo, comenzé a leer historias y me dí cuenta que no era la única que escribía sus memorias cada noche, comenzé a ver películas que me mostraban que los directores también veían de más allá el sufrimiento ajeno... Ahora puedo decir que de todo ese dolor aprendí a ver las cosas de manera simple, dejarme llevar por los sentimientos, sean buenos o sean malos, a valorar el sentido de la soledad a compartir tus sentimientos con canciones, escribir, hacerme más grande como persona, llenar mi espíritu, fortificarlo y poder llevar mis creencias a otros, en estos tiempos hace falta darse cuenta que todos pasamos por momentos negros, lo importante es aprender a lidiar con ellos, a veces es difícil pero no imposible, es maravilloso comprender tus sentimientos y darte cuenta que a pesar de lo malo, es bello poder sentir, porque te sientes vivo, sientes que tienes motivos por muy solitarios que nos encontremos y con el tiempo y ya superadas las etapas negras, nos encontramos con cosas que nos sirven para nuevas experiencias, más adultos y con otros pensamientos.







''Puede que la verdadera felicidad esté en la convicción de que se ha perdido irremediablemente la felicidad, entonces empezamos a movernos por la vida sin esperanzas ni miedos, capaces de gozar por fin todos los pequeños goces que son los más perdurables ''

María Luisa Bombal

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