
Hay veces en el que al momento de caminar siento la necesidad de hacer un cambio en mi ruta, pero retomo la conciencia y veo que mi dirección en una, el paradero en el cuál todas las noches me cobija para poder tomar la micro, en aquel paradero encuentro a tres tipos vendiendo golosinas, uno es pequeño con el pelo largo, canoso y casi siempre lo encuentro medio ebrio, el otro es gordo, alto y su cabello es largo, tiene un vocabulario básico y suele pelear con el tipo pequeño, canoso y pelo largo y el último, es un tipo alto, delgado y bien vestido hasta podría decir que tiene educación es más, me recuerda a mi papá aunque de todas formas ése no es el caso. Generalmente éstos tres tipos pasan a ser parte de mi historia porque son las personas que siempre veo cuando llego a ése paradero de micros, el tema pasa por la gente que se divisa cuando llego, parejas, señoras que vienen de su trabajo, el típico estudiante que viene de la universidad luego de un duro día laboral, señores de edad que vienen con el diario bajo el brazo y la pareja que no sé de dónde aparece pero siempre esta junta acariciándose o el típico flaite que fuma y fuma mientras se aproxima el recorrido que nos llevara a casa. Lo bueno de ése paradero es la iluminaria que tiene, ni tan alumbrado ni tan oscura, en frente podemos ver la publicidad de una cerveza o a veces es cambiada por la publicidad de una bebida gaseosa, también está un supermercado botilleria en el que siempre se ven personas alcoholizadas esperando a que alguien les tire una moneda o simplemente sentados esperando no sé qué. También puedo decir que en ese lugar me han sucedido muchas cosas, como una romántica lluvia con alguien, una dulce despedida ó la ilusión ahí misma cuando a veces sentía creer en algo, también me han acompañado sentimientos de nostalgia, cansancio frío y calor aunque todo eso no deja de ser especial. Hace unos días venía de mi trabajo, llegué a ese lugar y divise una pareja la cual era una pareja muy particular, ambos eran jóvenes y se besaban mucho, era una despedida al parecer porque ella lloraba y el tenía el reflejo en sus ojos de estar cometiendo una torpeza a tanto que me fue imposible no poner atención a aquella escena, saque cuidadosamente mi mp4 para bajar el volumen cuando escuché decirle él a ella que era lo mejor que podían estar haciendo mientras ella en sus mejillas rojas de tanto fregar su rostro por las comezón de las lágrimas, sentí un vacío por aquella escena porque por un instante logré instalarme en su lugar y saber que con ésa inmensa pena tendría que subir a la micro y recorrer ese largo e interminable camino para poder llegar a mi casa y llorar... iba bien hasta allí hasta que el ensordecedor ruido de los comerciantes hizo que me hiciera a un lado y luego de éso llego el recorrido lamentablemente no coincidimos con la muchacha en ese mismo bus ya que yo esperaba otro, pero el hombre que la dejo desapareció sin poder darme cuenta el rumbo que tomaría, sólo la ví a ella en una de las ventanas arrimadas a su dolor y su pena, sin duda hacía frío esa noche, saqué despacio mi mp4 y volví a mi imaginación y mi música francesa de Yann Tiersen, estaba cansada quería lo antes posible llegar a mi casa, por fin divisé el recorrido y me embarque un poco odioso ante mi realidad, pero era el viaje de todos los días y éste era uno de tantos.


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